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Ya salió!

Hola amigos del blog de moda! Hace rato ya que no actualizo, así que prometo no dejar pasar tanto hasta la próxima vez. Les quiero compartir unas de las cosas que estuve haciendo este tiempo.

Ya está online y en los kioskos de revistas la nueva Atypica (n°41) . Colaboré con mucha alegría chacharachera con unas palabras sobre la moda. Espero comentarios!!

Una pregunta.
En el año 2005, el diseñador John Galliano, en ese entonces director creativo de la casa Dior, se dió una vueltita por Buenos Aires junto a su equipo de diseño. Anduvo por la calle como cualquier hijo del vecino, de jean con campera de jean y bandolera, ojotas, despeinado, zaparrastrozo, real. Distinto del personaje que cerraba cada desfile con las poses más reconocidas del mundillo de la moda, y ciertamente mejor recibido previo escándalo. Dijo que vino a “inspirarse”. Dos días después estaba en Perú y más tarde le tocó a Mexico.
Poco después, la casa Dior lanzó una una colección de carteras “inspiradas” en distintos países del mundo. Les llamó “saddle bag”, como les dicen a las mochilitas con hebillas que se le ponen a las motos onda “custom”, a los lados de la rueda trasera. Tomaron de referencia su forma clásica y cargaron al producto de espíritu aventurero.
A nosotros los argentinos nos homejearon con el diseño “Gaucho Bag”, que se caraterizó por traer una guarda en la tapa y por sus importantes herrajes, más un detalle de moneda de plata y llave antigua colgando de la marca. Ya se pueden ir imaginando como venía la edición puruana y mejicana.
En el 2009 Karl Lagerfeld (ícono de la moda y la cultura popular) tocó suelo porteño en rol de fotógrafo y celebrity, con su modelo favorita de estos días Claudia Schiffer. Estuvieron dos días haciendo fotos de campaña en una escalera de San Telmo, para la temporada primavera verano 2011 de Chanel, cuya estética fue una especie de interpretación del Tango Look, con algunos toques mas gauchescos. Podrán notar que este párrafo esta lleno de referencias al siglo pasado: Karl, Chanel, Claudia, Tango. Parecen no tener fin.
Pero tal vez el mayor affair de los últimos tiempos que tuvo el hemisferio norte con nuestra cultura ( y moda) fue “Evita: el musical”. Fue 5 veces nominadas al Oscar. El look Eva Perón apareció en la mitad de las pasarelas de todos lados. Madonna, su protagonista, se copó con el vestuario de la película y estuvo todo ese año vestida con “tailleur”, traje sastre de chaqueta y falda a la rodilla. Esta desición estilística no fue uno de los mayores aciertos de la artista.
El mísmisimo Michael Jackson bailó por las favelas en el video del corte “They don’t care about us”. La “guarda pampa” se expande como gripe. La canción “Por una cabeza” aparece en al menos media docena de grandes producciones hollywoodenses.
¿Sintió Galliano la monotonía de la Pampa?¿Capturó Madonna el sentimiento del pueblo? Me pregunto: ¿quien nos ama y quien nos usa?

Ayer
America tiene un quiebre triste en su historia que coincide con en el Renacimiento Europeo(s.XV y s.XVI). Con el descubrimento y posterior invasión del nuevo continente, se marca uno de los mayores antes y después en la historia mundial. Los extranjeros demuestran su profunda falta de respeto por los pueblos encontrados, imponen su fuerza y su estrategia, inician el saqueo de recursos naturales y su herramienta es la matanza, y la religión.
En las clases de historia de arte se hace muchísimo incapie en los avances que se dieron en este período de la cultura europea, fundamental para entender el desarrollo de la expresión humana occidental. Sin embargo poco menos se divulga sobre el abanico de civilizaciones precolombinas, su rica arquitectura, su particular vestimenta y su singular tecnología. Toda America Latina original está diluida por lo característico de cada país colonizador correspondiente. Empezando con la imposición del idioma, que mucha veces determina el modo de pensar las cosas.
Tengo una fantasía recurrente, o una pelicula mental, un poco sci-fi, de cómo sería el mundo hoy, sí la historia fuera al revés. ¿Cómo sería si los amercianos se hubiesen apoderado de Europa? O sin ir tan lejos, ¿cómo sería todo si los conquistadores los hubiesen dejado en paz, vos con tus cosas, yo con las mias? ¿Seriamos como la China?
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Hoy
El estereotipo Latino es calor, escote, chili, caribe, color, bailanta, reggaeton, fruta fresca. Los hombres son cachengues, de jeans bien gastados y camiseta apretada. Las mujeres exuberantes y extremadamente maquilladas. Mano de obra barata, prostitutas, narcotraficantes selváticos, revolucionarios y golpes de Estado. Messi. Maradona. Pelé. Punta del Este, Copacabana, Aruba, biquinis diminutas y capoeira. ¿Cómo los extranjeros no van a enloquecer ante semejante despliegue de historia, vida, felicidad, fiesta y depresión dominguera al otro día?
¿Cómo hacemos para vivir en un mundo donde el ejemplo de lo latino es Jennifer Lopez y Marc Anthony? Que por cierto son ambos nacidos y criados en Nueva York, pero han sabido hacer de sus raíces su empresa.
¿Ya puedo decir la palabra globalización? Me la vengo aguantando hace 7 párrafos mas o menos. No se puede evitar, hay que hablar de la maldita. Lo cierto es que si uno se propopone descubrir la costumbre vestimentaria actual de nuestros hermanos latinoamericanos, desde de la comodidad de nuestro hogar, con una conección a internet, vamos a recibir una información fragmentada. Como si nos guiaramos sólo por la telenovela de 4 de la tarde.
Los sitios de “street style” son irreconocibles entre sí, no se sabe que país estas mirando a menos que lo leas. El público que hace y consume este tipo de blog de moda es una especie de hypster internacional, ultrainformado, al día. Si intercalo fotos del estilo “moda callejera” latina, en sitios como FaceHunter o The Sartorialist nadie se va a dar cuenta. De hecho de eso se trata la comunidad Lookbook.nu, conciencia colectiva global, sin credo ni bandera.
Para mí que hay que hacer la del Che, subirse a la moto, calzar la “saddlebag” con el mate y discos de Calle 13 y recorrer el continente para ver que pasa en la calle. Qué tanto viaje a España o a Miami a comprar ropa en liquidacíon! Esta es la decada del aguayo boliviano, del vestido de puebla de Méjico, del bordado mola kuna de Panamá, del chiripá nuestro. Vamos ya a conseguir un sombrero chupalla de Chile, que entre nosotros nos entendemos, en ojotas, chaqueta o chumba. Esto es America Latina.

 

 

 

 

Ahora o Nunca: Atypica n° 40

Nuevamente colaboré en la revista Atypica, en su número 40 (!!¡¡) con un nota de moda.

¡Me da una alegría cada vez que sale la revis! Para quienes no la conocen, es una bella publicación en papel y tinta, pero que también esta disponible para ver online.

 La revista en esta oportunidad vino toda dibujada por el gran Feli Pablo, además de traer unas producciones de moda relindas. Aquí la nota:

large amount of data
Hay un nombre para el nuevo “use y tire” de la industria de la moda en estas primeras décadas del siglo XXI: se llama FastFashion. De qué se trata? Es una nueva forma de producción por la cual un producto es “pensado” y en poquisimo tiempo (semanas) se puede ya comprar en las tiendas.
La cosa es que para vender muchas cosas a la misma persona, los productores del fast fashion necesitan renovar su stock periodicamente, varias veces en una temporada. Ya no existe primavera-verano y a los seis meses otoño-invierno. Sino que se impone una renovación constante a partir de lo que “pasa en la calle”. Novedades todas las semanas.
refresh refresh refresh
Con tan poco tiempo para producir, y tanto en juego, no hay tiempo para el fracaso: si en una semana un producto no se vende bien, se cancela el resto la producción y a otra cosa mariposa. Es que toda esta estrategia se basa en lo que pasa dentro de la tienda: los números. Estan movilizados en entender qué quiere la gente y dárselo, más que en generar  tendencias y despues tratar de vendéserlas al público. Por ejemplo la cadena Zara, ha logrado,según estadísticas, que el consumidor entre a la tienda 17 veces por año, mientras que a cualquier otra importante negocio “de marca” recibe en promedio 3 veces al año a la misma persona.
¿Porqué este sistema funciona tan perfectamente? Posibles respuestas: a la gente le encanta andar con lo último. A todos nos copa que esto sea “accesible”. A la gente no le interesa que lo que compra “dure”, aunque dentro de este sistema se opera con muchisimas calidades. Muchas fabricas o marcas “invisibles” no responden por su producto. Miles y miles de talleres y negocios,  bajo costo-baja calidad, alrededor del mundo al servicio de un mercado que demanda cantidad. El fast fashion te permite tener 10 prendas nuevas, en lugar de 3 prendas buenas.
hail to the thief
Algunos se cuestionan si esto esta matando a la moda. Es una pregunta más que interesante, porque nunca antes la moda fue tan democrática, en el sentido de que las últimas tendencias no quedan sólo reservadas a la elite. Digamos que la moda, lo que “se usa”, está a la mano del que la quiera seguir, a muchos precios diferentes. En este falso “se usa todo”, la atención está en el armado del outfit, en la congruencia de estilo editorial, en la caótica armonía entre los complementos de la ropa, en los elementos sorpresa. La importancia está en que el resultado, de un conjunto en el acto de vestirse, sea más que la suma de sus partes.
Sin embargo, en términos de creatividad, libertad de expresión y oficio de diseño,  sí son unos pocos los que pueden moverse en el mundo  de la moda con la libertad de estar más allá del mercado voraz de “lo último”.  En este orden, los diseñadores no son contratados o buscados por su voz, o su pulso para “decir” las cosas, expresar, sino para reeditar o readaptar eso que ya está hecho. ¿Acaso no tiene, este mercado, un doble discurso?
I hate fashion
Yohji Yamamoto (Tokio, 1943) es un diseñador consagrado y respetado en París desde 1981, que dirige dos lineas femeninas y una masculina, además de la marca Y-3 para la casa Adidas. Es un hombre que está en esta industria por el oficio. Hace poco, en un acto de rebeldía declaro que odiaba la moda. Después tuvo que explicar a qué se referia y dijo “En la moda se desviven por la tendencia, lo único que se preguntan es qué es lo que vendrá, y lo que yo busco es la elegancia atemporal. Siempre cuestioné a la moda, pero te lo puedo resumir diciendo: I hate fashion”. Cuando dice “timeless elegance” no pensar  en una imagen detenida en el tiempo tipo Chanel, sino más bien en una posesión de estilo, desinteresado por las efímeras corrientes dominantes.
En este mundo donde parece estar todo inventado, fabulosas cosas suceden cuando dos ideas que se suponen que nunca deberia mezclarse, se cruzan. Un ejemplo de esto fue cuando el dúo Run D.M.C agarró el tema Walk This Way de Aerosmith y lo rapeó encima. Esta sintaxis cambió todo, de un solo acto. La historia reciente arroja una lista exagerada de temas así, rockrapeado o rapeorock, ya que fue una nueva manera de estructurar canciones pop.
En la moda pasan cosas parecidas:  por el 2000 , Yohji quería hacer unas zapatillas para un desfile y se contacta con Adidas. Se entendieron lo más bien, y enseguida Adidas le pide asociarse para hacer Y-3, una marca de high fashion, bajo la tradición y herencia de las tres tiras, con el oficio y la mirada particular de alguien alejado del “deporte”.
Ya la indumentaria deportiva estaba completamente filtrada en el vestuario diario de cualquier persona, pero la innovación de esa junta consiste en la sinergia estos dos conceptos, equilibrio y belleza, y nuevo paradigma.
No hay dudas que la práctica de la “colaboración” entre marcas y empresas,  artistas, diseñadores, músicos, cineastas etc etc está en su cumbre. Por un lado está el valor de diversión, muchas veces dado sólo por el acto de imaginar que saldría de juntarse dos “cosas” disímiles. Está el valor económico, que se genera de acercar dos o más “públicos” en un mismo producto. Y por sobre todo, es importante la valorización a la creatividad individual, el respeto hacia el nombre del que crea. Ya el producto no es cualquier cosa, es un producto que tiene nombres y apellidos, historia.
there there.
En el medio de estos dos modelos estan todas las opciones posibles, los grises imaginados. Personalmnete encuentro más poesia en el segundo ejemplo viendo y considerando que para los señores y señoras en las oficinas sólo somos números en planillas. Lo bueno es que más allá de lo que uno consuma, lo que prevalece es la identidad individual y por eso es importante tener una. Eso no te lo venden en ninguna tienda departamental.

 

 

a modern gentleman

Tom Ford charló con Jefferson Hack (editor de Another Mag) sobre lo que significa ser Un Caballero hoy en día, con un exquisito listado de aquellas cosas que son importantes en nuestro tiempo, según él.

La nota tiene todos los toques de excentricidad y tradicionalismo propios de su personalidad, a la que yo encuentro dulcemente simpática, como si fuera un personaje extraído de una película de los 50′s.  De hecho, ahora que lo pienso, Don Draper (Mad Men) se parece muchísimo.

Aquí va, “traducido”. Para el texto original in english, please click here.

1- Debes armar la mejor versión de ti mismo cada vez que sales al mundo, porque esa es un forma de demostrar respeto a las personas que te rodean.

2- El “Gentleman” de hoy tiene que trabajar. Tienes que ser apasionado, comprometido, y hacer un aporte al mundo. Las personas que no hacen nada por lo general son aburridas o están aburridas.

3- Los modales son muy importantes, tanto como saber cuando algo es inapropiado. Yo siempre abro la puerta a una mujer, llevo su abrigo y me aseguro de que camine del lado interno de la acera. Levántate cada vez que alguien llega o se retira de la mesa en un cena.

4-No actúes pretenciosamente, ni seas racista ni sexista ni juzgues a las personas por su reputación.

5- Un hombre no debería usar shorts en la ciudad. Las ojotas y los shorts nunca son apropiados para la ciudad. Los shorts deberían ser usados sólo en la playa y en la cancha de tenis.

trendy

¡Ya está en las calles! el N°39 de Atypica, una revista con tendencia a engordar. Como compartimos esa cualidad, me invitaron nuevamente a participar, lo cual hice muy alegremente.

Para ver la publicación en su formato online, click acá.

Reproduzco aquí la nota publicada, de paso les dejo deseos de prosperidad y amor para este ciclo que empieza.

Enjoy!

Hunter.
Frente a mi, un muro colosal de imágenes. Un caos de información. El mundo en el que vivimos. Cada uno tiene una idea de como es ese mundo y un sistema para clasificar la data. Una especie de aplicación que lentamente instalamos, desde la niñez, infancia y adolescencia. Esto es barato, esto es caro, esto es lujoso. Esto es ordinario, esto es nuevo, esto es cool. Esto es posible, esto es para mi, esto es para el futuro. Y así, computamos, creamos, formamos y esparcimos opinión. Lo que nos tiramos encima para habitar el mundo es político. Emite un mensaje, una manera de pensar, de ser, de actuar, de educar. Manifiesta. Representa. Habla de lo que podemos, queremos, y todos sus antónimos. Esto pasa para todos, inclusive para los que no les importa que ropa usan.
Las prendas de vestir, esos objetos que generalemente obtenemos a cambio de una suma de dinero, son herramientas para la expresión individual. Carecen de significado estático en sí mismas, pero es en la persona y dentro de su sistema que cobran el significado que los detectores de tendencias van a desglosar como quien saborea cien veces la misma galletita buscando el ingrediente oculto.
Si no fuera por el olor a ropa guardada.
Una tendencia que ya no es novedad pero está dando vueltas, es la herencia. O como lo dirían en los seminarios: “trazabilidad”. Que enaltece el linaje, la historia, la cantidad de años que hace que, por ejemplo, la casa fue fundada, seguramente de forma modesta, por algún bisabuelo visionario.
Se manifiesta en ese objeto/prenda que compramos en una feria, o que le robamos a algún familiar del desván, un objeto que nos permite un relato anecdótico. Tiene una historia, y un resignificado, que le damos personalmente por cómo, con qué y para qué llevamos esa prenda.
Una tendencia, cualquiera sea, nos marca que tal o cual práctica está dentro de “lo bien”. Probablemente no se sufre ninguna censura ni llamado de atención, por el contrario, es onda, es “in”. ¿O acaso no es común recibir algun comentario (negativo, positivo,bien intencionado, malicioso etc) sobre nuestro “lookeo”? Si no creen que esto es tan así, experiementen. Tomar por ejemplo una accesorio inesperado y un grupo de 20 personas y contar cúantas hacen algun comentario al respecto. Nos encanta opinar.
Ni nos damos cuenta de lo pesado que puede ser andar todo el día teniendo que explicar porqué me puse tal cosa. Es como si tendríamos un sensor (sociedad, entorno) que nos va delimitando las opciones. Prestarle  demasiada atención o afectarse por los comentarios, claramente te arriesga a ser inducido al camino de la despersonalizacíon y el uniforme.
Te llamo para ver si salís en zapas o en tacos.
La opinión mas popular es que, por estos pagos, tendemos más al uniforme que a expresarnos con originalidad. “Todo el mundo se pone lo mismo” es una muy escuchada.  Los sociólogos de la moda dicen que somos tan obsesivos con la  “seguridad” que el uniforme es la manifestación de esa ilusión de control que nos deja tranquilos.
Pero es verdad, la tendencia de la mayoria es “uniformarse”, aunque a todos nos cueste admitirlo.  “Vestirse bien” parece ser la premisa, donde toda originalidad queda afuera.
Asi que tendencia también se puede llamar a una serie de pautas que te indican como concretar esa imagen que te parece cool. Recuerdo una revista, te daban “20 tips para ser grunge” (allá por los 90′s) ¿todo estilo puede tener una receta?  ¿Acaso todo puede ser desglosado, cuantificado y normalizado sin necesidad de ningun rasgo de individualidad o sustancia en nuestra persona?
Esta especie de normalizacion de gusto que presuponen las “tendencias” reordenan nuestra escala de valores, dando valoración positiva a “lo que se usa” y por contraposición, valor negativo a esto que se le opone. A la vez, este otro extremo, seguramente es muy bien ponderado por otra comunidad, distinta probablentente en edad, ingresos, ideas y valores. Para resumirlo, hay una tendencia para cada uno, no hay verdades absolutas, solo depende al grupo al que te quieras afiliar.
Un ejemplo de que esto en verdad ocurre es la gran popularidad que cobraron las prendas y accesorios tradionalmente artesanales. Habrá un gran público que opine que es inutil pagar una barbaridad por un par de zapatos manufacturados con oficio y maestría, o por un traje a medida que lleva semanas en confeccionarse. Y otra porción de público opinará que ésta es la mejor manera de vestirse.
Un placard lleno de ropa y nada que ponerse.
La tecnología textil ha puesto en el mercado toda clase de articulos para solucionar el problemas de este presente,  de no tener tiempo para planchar una camisa de algodón o de hacernos creer que necesitamos 20 jeans diferentes para que nuestra vida sea más fácil. Un dictado dirá que lo mejor es lo nuevo, y otro dictado dirá que lo mejor era lo de antes.
Suena a bodrio pero ahí es donde entran los valores individuales, este catalogador interno para modelarnos. Los ideales tendencia, consumo y moda se agrupan rapidamente para escupirnos en la cara un montón de información que no siempre es útil, que cuesta mucha energía clasificar, pero que a la vez puede alguna ser  el signo de nuestro tiempo.
Hay tendencias sustanciosas a las que les llaman Macrotendecias, por ejemplo la utilización de textiles de origen organico, o la que revaloriza los materiales de descarte en productos de diseño. Otro ejemplo interesante desde el punto de vista de las macrotendencias es el desarollo del “diseño de autor” en nuestro pais. Con los años, el  mercado fue reconociendo esta idea  como un importante hábito de consumo. Este modelo fue posisiconadose como movilizador de la industria textil y es objeto de analisis y estudio. Esta clase de procesos  duran años, y realmente valen la pena monitorear.
Y hay otras tendencias, mucho mas populares y efimeras, que son las que a la mayoría le gusta conocer, las que salen en las revistas de moda y eventualmente nos uniforman. En un intento de no decepcionar a ningún lector, aquí van:
En el invierno que se avecina se usará el color camel, sobre todo en pantalones y abrigos,  las polleras largas, los vestidos estilo años 50,  las orejas de mickey mouse y las camperas con corderito. No necesariamente en ese orden ni todo al mismo tiempo. Para ellos, la onda “mod”.
Si estas leyendo esto pasado marzo de 2011, leer el párrafo anterior fue una completa perdida de tiempo.

Don´t follow the trend, follow your heart.

 

 

 

onda jipi

“Lleva la revolución a donde vives, no vengas aquí porque ya se ha terminado”
San Francisco, c 1967.

Los hippies fueron tan chocantes en  la sociedad de aquel momento  que podemos considerar que su estética fue una revolución en si misma. La ropa, el pelo, el calzado, los modos, todo es explotado por los jipis como un nuevo campo para la expresion individual. El traje burgues es demasiado gris y demasiado uniforme. Es estructura y antinaturalidad. Es sinómino de opresión, mas opresivo tal vez que un uniforme militar (que en ese momento era considerado “patriotico”)
Consideremos que este movimiento nació en Estados Unidos y allí, hasta entonces, los varones usaban traje, camisa, corbata o moño, sombrero y sobretodo. Las mujeres usaban unos corpiños que parecian diseñados por la NASA, en punta como cohetes espaciales,  ideal para resaltar nuestro distintivo frontal. Las chicas usaban falda plato o pantalon cigarette y las mujeres que trabajaban  iban de saco, blusa y pollera larga hasta la mitad de la pantorrilla.
Pensar que en cinco o seis años todo esto sería una antigüedad y la representacion femenina sería una chica semidesnuda cubierta de lodo contoneandose al son de The Who (en Woodstock). No queda para nada exagerado decir que hubo una revolución.  El sistema de vestido hombre/mujer  tenía fecha de vencimiento: este corpiño deformante sería el manotazo de ahogado de una cruzada de dominación que arrancaba con el corset y que estaría, en esta época, agonizando.
Pantalones de jean, camisola indú, sandalias. Este es el conjunto mas común del hippie y estas prendas no tienen género (me refiero a sexo, no confundir a con la forma en que las señoras paquetas le dicen a las telas). Quiero decir que es a partir de este momento particular de la historia,  las mujeres dejan atrás el “precinto” impuesto por el hombre.  Y  los varones se acercan a  una estética mas femenina, que consideraban más natural y sensible, más relacionada con los valores de la tierra que con el traje de la polución urbana.
Todo empieza a ser un poco mas  andrógino y la expresión de la sexualidad no sólo pasa por cuestiones de desnudez. Cambia lo que es considerado sexy y entonces las chicas se dejan de llenar la cara de maquillaje y  por supuesto que queman ese corpiño. Y los chicos también hacen lo suyo, prefieren mostrar el cuerpo dios les dió con pantalones cada vez mas ajustados y la camisa un poco mas abierta.
El moviento Hippie hablaba de amor libre. Esto podía expresarse aquí y no antes porque la década del 60′ es la década de la píldora anticonceptiva. Esto permitió que las mujeres pudieran explotar sus nuevas libertades con control sobre las concecuencias biológicas. Esta píldora, de todas las que podías encontrar en esa epoca, fue y es de una utilidad indiscutible.
Cuando los hombres y mujeres empiezan a ver potencial expresivo en la ropa que se ponen,  se abre el abanico de posibilidades. Tal vez sea en este momento de la historia, donde las personas deciden dejar los mandatos de la moda  para que mas adelante la moda se avive y siga los mandatos de las personas.
En la configuración de prendas de vestir, a partir de ahora, masculino y femenino será sólo un parámetro formal, anatómico. No quiero decir que se vestían todos iguales,  porque aparte eso no es cierto, sino que después de esta “revolución”, uno se puede vestir como considere que se siente mas cómodo. Y el resto de los mortales tendrá que adaptarse a  esa determinación individual. Salvo algunas cuestiones morales que hasta el día de hoy perduran, a partir de los hippies hay una sensación de libertad.
En 1967, el hipismo se estaba gestando en la costa oeste de los EEUU pero en la costa contraria en Nueva York pasaban cosas aparentemente distintas pero no tanto. Andy Warhol producía el disco “The Velvet Underground  & Nico”. Ni la estetica ni la musicalidad tenian nada que ver con lo jipi pero Nico (la cantante) es un ejemplo perfecto de cierto matiz androgino que tomaria la moda de ahi en adelante. Pantalon, camisa, saco y cero maquillaje.  Aquí parece que la chica es la que se hacerca  al look masculino y creo que esta imagen también es sustancial para el cambio de mentalidad, que por suerte no tendría retorno y que les tocaría a todos sin importar que de que estilo provenga.
Parece ridículo pero en nuestro pais, hasta hace poco (15, 20 años atrás) la gente mayor  se desorientaba con los varones de pelo largo. O pero aún, se escandalizaba. Es que  estabamos en otro canal, uno negro que pasaban marchas militares todo el día. La psicodelia, el hipismo, Almendra, eran realmente cosa underground.
Mas allá de las cuestiones políticas, raciales, de género, etc,  la vestimenta no tuvo ninguna dificultad para traspasar las fronteras y la moda jipi pegó rapidamamente. En las fotos de la inaguración del Instituto Di Tella (Buenos Aires, 1967) se puede ver a la artista plástica   Dalida Puzzovio vestida como si fuera hoy (rodete apurado, musculosa estampada, bolso Chanel 2.55). Su compañera Marta Minujín se paseaba en overol entre sus instalaciones. Ellas viajaban y se traían puesto eso que pasaba “afuera”. Esta irreverencia encontró una forma argentina de ser y entonces, de a poco, se conviertió en La Moda.
Revolviendo fotografías, veo que mi madre tenía, en aquella epoca,  el pelo largo como hasta la cola.Me cuenta que se lo alisaba con la plancha, no la planchita de ahora, con la plancha de la ropa. Así que imaginarmela  a ella, con la melena arriba de la tabla de planchar me causa un poco de gracia y me hace pensar que siempre fuimos victimas de alguna moda.
Cuando yo era niña, disfrazarse de hippie para cualquier cosa para la que hubiese que disfrazarse era fácil y super tentador:  nunca faltó la mini portafolio de gamuza marrón y el colgante de símbolo de la paz™. Ensayaba dos o tres actitutes a lo Paolo y listo, el personaje estaba resuelto.
Recuerdo cuando me dí cuenta de una sencilla regla:  la popularidad era proporcional a la cantidad de elementos de “moda” que me dejaran llevar a la escuela. En ese entonces, se traducía en anteojos redondos a lo John Lennon, pañuelo medio enrollado en la frente, camisas a cuadros. Este revival de principio de los noventa eran gentileza de los Guns and Roses. El look integraba bien con la música y la única variación era que la gente estaban todos tatuados. El aspecto general era mucho mas rudo, no parecían tener mucha intención de pregonar la Paz.
Muchas veces esta estética fue y vino con el pasar de las décadas. Antes que termine el milenio aparecieron los “hippie del mundo”, esos especímenes multiculturales, anticonsumistas y semi-urbanos. El pantaón cargo, la remera que lleva la estampa de  alguna causa política y el gorrito norteño cierran el look. Todos al son de “Welcome to Tijuana”. Tequila, sexo y marihuana.
Ahora mismo hay una nueva camada, un reciclado lampiño de la estética setentista,  yo los bautizé “hippies universales”, gente en cuero que usa tocados de plumas, maquillaje indigena, y no tiene otra pólitica ni religión que la fiesta. Eso si, fiesta para todos.
Lo que trato de decir con tantos ejemplos es que del moviento original, con sus valores y filosofías de vida, sólo quedaron unos cuandos adeptos que parecen caricaturas de la literalidad.  Lo cierto es que el movimiento que se suponía tenía que liberar al hombre del sistema se volvió sistema y se degeneró en una tribu urbana (con lo mucho que me choca la terminología). Como cualquier otra, mesurable y predecible. Y los elementos constituyentes de la estética jipi entraron en el espiral de reciclaje como cualquier otra moda. Algunos dirán fastidiados que no es una moda, que es un sentimiento, una forma de vida.  Yo les digo Ok,  paz y amor.

|escrito para la revista Atypica n° 38 “Jipi”|

Para ver toda-toda la revis online click acá: Atypica 38|jipi

 

Notas del Futuro

Las Fashion Weeks no paran nunca! Uno no termina de digerir una (Argentina, Brasil, Masculina, etc) que ya arrancó otra hace dos semanas.
Y eso pasa. Ya pasó  todo New York, y ahora esta corriendo Londres. Cuando me quiera fijar ya pasa París (la última, después de Milan) y de nuevo a la Alta Costura. Dan ganas de decir Parenla Che!
Pero en lugar ahogarse en un vaso de agua (es que quiero verlo TODO), esta vez prefiero mirar de cerca, que a veces es mucho más interesante. En esta época, donde las formas vestimentarias son bastante uniformes, es en el detalle y la termincación donde esta el oficio.
Estas imágenes son como arte para mi, en el mejor sentido.
Burberry Prorsum. Londres, 21 de septiembre de 2010.
Burberry Prorsum. Londres, 21 de septiembre de 2010.
Rodarte. Nueva York, 14 de septiembre de 2010.
Rodarte. Nueva York, 14 de septiembre de 2010.
Thakoon. Nueva York, 12 de septiembre de 2010.
Thakoon. Nueva York, 12 de septiembre de 2010.
Christopher Kane. Londres, 20 deseptiembre de 2010.
Christopher Kane. Londres, 20 deseptiembre de 2010.
Alexander Wang. Nueva York, 11 de septiembre de 2010.
Alexander Wang. Nueva York, 11 de septiembre de 2010.
Esta visto que el blanco entró en la nueva ola, y que los colores dejaron de ser chatos. (no more colorblocking)
No es mi selección capichosa, es todo asi! Con más o menos trabajo, todo es así.  La estructura, construcción y decontrucción son tambien un super valor agregado.
Enjoy!